| El amor a Dios no sólo implica que el hombre aparte la vista de la dimensión exterior como tal y de las cosas que manifiestan directamente esa exterioridad, sino también que en esa dimensión –esta vez en calidad de espejo de lo Interior–, el hombre ame determinadas cosas y no otras, que ame precisamente las cosas que manifiestan la Interioridad; dicho de otro modo, el amor a Dios debe proyectarse indirectamente sobre las cosas que son sus símbolos o vehículos y que, a causa de ello, prolongan en cierto modo lo Interior en lo exterior, y ello es tanto más plausible cuanto que, hablando en rigor, nada se sitúa fuera de Dios y que la exterioridad, en el fondo, no es más que una apariencia. Así, el hombre contemplativo , se sentirá inclinado en principio a preferir la naturaleza –su virginidad casi paradisíaca y su soledad– a las aglomeraciones urbanas ya su ir y venir humano; si se nos objeta que también tiene que amar a los hombres y las obras humanas, Categoría:
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| Uno de mis recuerdos más felices de la infancia era cuando salía con mi familia a carretera. En cuanto la ciudad quedaba atrás, mi mirada se perdía en la espesura de los pinares. Hoy, esos paisajes están transformados. Aquellas zonas boscosas han cedido rápidamente al empuje de la mancha urbana. Ahora, cada vez que tomo alguna autopista y compruebo cómo la urbe va terminando con las áreas verdes, me pregunto con desolación ¿hasta cuándo vamos a parar? Categoría:
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| La deforestación es otra causante del calentamiento global. La tala indiscriminada de árboles aumenta los niveles de CO2 en el ambiente y desarrolla la desertización(progresivo cambio de un terreno hasta llegar a la aridez total). Es indudable que las industrias madereras y papeleras sacan provecho de la destrucción de los bosques. Categoría:
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